En el año 1818, el imperio español vivía un creciente estado de agitación. En chile asumía Francisco Antonio Garcia Carrasco Diaz el cargo de gobernador de Chile. Ya en chile había antecedentes de agitación independentista (concretamente el pintoresco Martin de los tres antonios), pero parece ser que García Carrasco magnifico el problema tomando diversas medidas arbitrarias, incluyendo el arresto de connotados ciudadanos y su remisión a Lima. Esto sumado a su involucramiento en un bullado caso de contrabando, motivó a la presión para que renunciara, lo que por fin consiguió en 1810.
El militar más antiguo de Chile en esa época era Mateo de Toro y Zambrano, por lo que este tomo interinamente turbulencias políticas y bélicas en Europa, tanto el rey Carlos IV como su hijo el futuro Fernando VII habían abdicado (forzadamente) a favor de Napoleón quien a su vez había instalado a su hermano, conocido como José Bonaparte, como rey. Al mismo tiempo, el ideal independentista cobraba fuerzas impulsado tanto por ideas ilustradas y liberales como por el desarrollo de sectores sociales locales independientes del patronazgo real o de su nacimiento en la península.
Es necesario recordar además que independentismo no es ni era equivalente del republicanismo ni implica que se era partidario de la democracia, también es conveniente tener presente que mucha gente vacilaba entre esas posiciones o tenia visiones intermedias, había aquellos que vacilaban entre un gobierno democrático y alguna forma de monarquía constitucional.
En consecuencia, no era evidente cual era la mejor solución a la situación, ya que sea política o legalmente hablando. Después de muchas vacilaciones, Toro y Zambrano accedió a convocar un cabildo abierto para todos los jefes de cuerpos militares y religiosos, prelados y “vecinos nobles” Santiago, para el día 18 de septiembre de 1810, conocido como el día de la primera junta nacional de gobierno.
